lunes, 7 de septiembre de 2009

Amiga de Nemo

Es que me da de repente ese síndrome medio amiga-azul-de-Nemo y no me acuerdo de las cosas que debiera porque soy distraída y porque a veces no le pongo mucho esfuezo a dejar de serlo. Generalmente me pasa que no sé si pensé o dije lo que pensé.
Es que de repente confundo las cosas que nos dijimos y no me acuerdo si lo dijiste tú o fui yo o si fuimos los dos pensando lo mismo al mismo tiempo (claro, después de eso siempre venía un ataque de risa, pero eso no cuenta, no a la hora de hablar de la memoria).

El caso es que me venía preguntando si cuando te dije que me gustaban tus manos, te dije que me gustaba más tu pelo o que cuando te hablé de tu pelo mencioné que me fascinaban tus ojos (porque hay que decirlo, tenías dos ojos) o que incluso cuando te dije lo de tus ojos, hice alguna alución a cuanto más me encantaba tu boca. Y aunque haciendo un recuento, tu boca no me gustaba tanto si lo comparamos con esos besos dulces que me regalabas.

El asunto es que cuando me empecé a preguntar por eso con mi inexacta memoria, llegué a la conclusión que nunca te dije ninguna de las cosas, porque no pude contextualizar ninguna de las frases.

Y que este recuerdo parasitario merece, por lo menos, que algún día te enteres de todo eso.

domingo, 6 de septiembre de 2009

Cambio de Ropa

Me cambio de ropa para comenzar de nuevo. Digo adiós a los colores y al orden. Digo adiós porque estoy harta de que me lo digan. Digo adios para crecer como si de nuevo tuviera 17.

Adiós al no hay primera sin segunda
Alguna vez tuve otro blog con el mismo nombre que este. Lo amaba y lo cerré un día con llovizna matinal. Lo que ve arriba son frutillas que se contradicen con las piñas del nombre. Sin embargo, si usted me lee y trata de sacar sus malditas leyes de mecánica y poner un poquito de su corazón estoy segura de que nos llevaremos bien. Incluso, entenderá el porqué de las piñas y las frutillas.

sábado, 5 de septiembre de 2009

Falta una semana para que se cumpla un año. Tengo que comprar esa película.

viernes, 14 de agosto de 2009

Como tengo tanto tiempo para pensar, he decidido que es mejor tomar un litro de salmuera y cicatrizar la piel de adentro hacia afuera hasta que no quede ni una sola marca.
Lo único que realmente lamento es que recién ahora encontré el sobrenombre perfecto para decirle. Creo que te hubiese gustado, principeazú.

domingo, 2 de agosto de 2009

Historia de Tele

A principios de este año, en otro verano caluroso y ocioso (ya parecen características inherentes) me hizo caer prácticamente de hocico a ver, yo diría, unas 10 o 15 horas de televisión. Añorando aquellos días vagancia, la carencia de tevecable hacía que, en un estado de irrevocabilidad, conociera la parrilla programática de cada canal abierto. Desde la carta de ajuste en adelante, me transformé en la última hoja del diario. Me enchufé con toda la mierda televisiva posible, programas malos y decadentes que ya ni con claridad recuerdo, más que a penas los dejé de ver por irme de vacaciones con mi familia, fueron cancelados, como si yo fuera la única televidente de todo Chile. Uno de esos programas fue "el juego del miedo", reality de TVN que si duró un mes fue mucho. Decir que era malísimo puede llegar a ser compasivo. El asunto es que uno de los participantes del reality más corto de la historia de la televisión me llamaba mucho la atención. En ningún caso me parecía mino pero si me atraía profundamente y no sabría definir porqué. Era pesado, medio violento y fisicamente solo era muy alto. Lo veía y era extrañísimo, era como como que necesitara saber más de ese estúpido participante.
El programa era realmente malo pero aún yo, conciente de lo malo que era, lo veía religiosamente. Incluso, en alguna oportunidad mientras molestaban a uno de los participantes que sufría enanismo, llegué a sentir culpa por haberme reido de las malas bromas que le hacía ese personaje de reality al cual me sentía extrañamente atraída.
Me fui de vacaciones y pasada una semana, me entero en una pronto por medio de un diario que el reality había sido cancelado y que una de las participantes (no el que me llamaba la atención) lo había ganado casi que por rifa. Mi ausencia, casi como la única persona de todo Chile que veía esa porquería, había hecho que lo sacaran de aire abruptamente. Pese a eso, siempre de alguna manera me acordaba de aquel participante. Era como si me hubiese gustado a alguien por la tele.
Paso el verano, y en los últimos días de febrero una amiga con sus compañeras de colegio me invitaron a Reñaca. En algún momento del viaje en bus, entre una de las cosas que deseé o pensé fue las ganas que tenía de encontrarme con esa persona. A la tercera noche en una disco, lo encontramos en la entrada con mi amiga, lo saludé y si no hubiese sido por su polola, tal vez hubiese bailado con él.
Ahora la pregunta es cómo un deseo así, una weá tan loca como que te guste un wn de la tele y te lo encontrís en un disco pasa. Si sé que este país es una cagá y que eso de los 6 grados de separación en fb en verdad en Santiago son 2 con cuea, pero no deja de sorprenderme cómo en alguna parte de mi cerebro la certeza de que iba a conocerlo se estructuró sin tener ningún fundamento.
No dejo de preguntarme cómo lo hice si es que lo hice (si es que toda esta situación es una mera y mínima coincidencia) y cómo puedo volver a hacerlo.

domingo, 26 de julio de 2009

dormí frente al mar con el sol en la cara, leí un libro que a veces daban ganas de vomitar, vencí un temor grande, me quedan otros más por vencer. No hice lo que tenía que hacer, mentí, mentí, mentí. Volví un poco a lo que era antes, tengo que reconstruirme. Siento ataques de ira, trato de seducirme con música que me mueva las entrañas, con intenciones precisas de encontrar raíces, magna de mi misma. Dejar de verme en capas, dejar de verte en capaz y poder, con valentía, desprenderme de lo que me estorba, de lo que me impide ver lo realmente importante.