martes, 12 de mayo de 2009

Cuenta


Una cabeza con ideas que quebró en dos partes a un corazón por tres frases que vinieron al cuarto día de mentiras y junto a cinco excusas en que seis minutos terminaron por corregir lo que él venía craneando desde hace siete meses y en ocho estaciones del año se quedó en el otoño eterno de las nueve hojas secas que había en su patio, que tenía exactamente diez dientes de león, en los cuales podía pedir todos esos deseos que quisiera no haber contado después de la once en la casa de su vecina la que escuchaba esa cancion de los doce segundos de oscuridad después de llorar por mal de amores y comerse trece barras de chocolate en catorce minutos el día quince de su ciclo.

En papel Roneo

Una niña que va por un sendero encuentra una flor.
Flor que encontró néctar entre su ropa.
Ropa que se encontró a si misma llena de pelusas que venían volando desde un cajón en Oslo.
Oslo es una ciudad fría, sin furia, furia que logró matar a tanta gente, aunque eso no signifique que en Oslo no se muera gente.
Gente que no valía la pena.
Pena por creer que la gente no la vale.
Valor que hace valer a la gente y la confundió en stéreo-tipos absurdos.
Absurda es la vida si uno no consigue .. ¿consigue qué? Que si me pierdo y no encuentro la obnubilización. Palabra que me tuvo obnubilada un buen tiempo.
La repetía a cada rato.
Un rato largo, un rato corto, un rato inexorable es el tiempo dice mi madre.
Mi madre nos reúne y nos distancia.
Distancia de mañana, de pasado , de tarde. Temprano es para arrepentirse y tarde para volver atrás. Atrás de la puerta hay arañas y estábamos nosotros sobre esa cama con ganas de ser desarmada.Desarme de la guerra, desarme de cama. La misma pasión. Distinta focalización

domingo, febrero 25, 2007

Tripas Corazón

Me gustaría que supieras qué mierda fue lo que me pasó cuando te vi, que supieras cómo fue esa esquina, la última vez que te confundí en la calle, la última vez que sentí tu olor, de la última vez que tuve que hacer de tripas corazón. Y la próxima vez que te vea, hago de la razón una radio en mute.

viernes, marzo 30, 2007

la técnica


365 días seguidos, ininterrumpidos, agotadores. hay más distancia entre 10 que 730 y menos como 240. Olvidarlo todo, completar lo que te faltaba y rasgar tu corazón por quintagésima séptima vez, esperando que la vez quintagésima octava sea la correcta. La técnica fue carcomiendo la razón, la fue disminuyendo sutil y voraz, como cuando nos mirabamos. La técnica se comió a la razón porque perdió sus razones, sus sentidos. La técnica nos corrompió hasta la sangre. Invadió cada pensamiento. Nos conquistó las calles arboleadas repletas de gente tecnisista. Fue inclemente y orgullosa, altiva. La técnica nos hizo más fríos, despiadados, controladores, calculadores, inseguros, absorbentes. Nos hizo quebrar cuatro, cinco, 20 veces quienes éramos. Nos hizo perder el miedo al miedo. Nos congeló en eso que queríamos ser (llenos de aspiraciones, de hechos, nada). La técnica nos asqueó y llenó de náuseas la vida. Es que no tiene verguenza de lo ridícula que se ve cuando quiere jotearse al corazón hablándole cosas que jamás le han interesado.